Proyecto ‘Somos Felices’ Yo, Yo, Yo, Yo, Yo

Mario Moreno Cantinflas, dijo, “Yo amo…, tú amas…, él ama…, nosotros amamos…, vosotros amáis…, ellos aman…; que no solo fuese una conjugación; si no una realidad.” Parece ser que en nuestra sociedad lo citado solo es una conjugación. La ‘cultura’ hoy en día parece celebrar indulgencia y parece reforzar las gratificaciones inmediatas. Hasta los productos que usamos a diario aparentan promover el egocentrismo; los meros nombres de los productos que usamos llevan (en inglés) el pronombre singular en la primera persona.

Frequentemente, me encuentro con el labor de intervenir con familias cuyas dinámicas interpersonales se han visto comprometidas. Me invitan a que facilite un cambio en el sistema familiar y que intervenga adequadamente. Falta de comunicación, el reuso al escuchar al otro, a tener empatía por el otro, o no amar incondicionalmente aparentan ser los factores que se presentan en estos casos. Padres no le escuchan a sus hijos. Hermanos no demuestran empatía. Esposos no se aman incondicionalmente.

Esposos, padres e hijos, hermanos; si quieren ser escuchados, escuchen primero. Si quieren ser comprendidos, tengan empatía. Si quieren ser aceptados como son, quieran incondicionalmente. Es un sacrificio. Es mucho trabajo. Es difícil. La recompense, vale el esfuerzo. “Cuando haces por otros; otros hacen por ti.” Sea el primero en quebrar el hábito de gritar yo, yo, yo, yo, yo. Sirva a los de mas. Piense, “Que puedo hacer por ti?”

Los pardres de familia tienden a ‘saber’ como se ‘deben’ de comportar sus hijos. Los hijos son muy divertidos en las espectativas que tienen de lo que ‘se merecen’.  Esposos son muy listos en decir cuales son los ‘deberes’ de sus esposas; y esposas con mucha certeza nombran las ‘responsabilidades’ de sus esposos.

Padres de familia, preocupensen por sus papeles como padres y no en como se deben de comportar sus hijos. Sus hijos muy rapidamente aprederán cuáles son sus espectativas. Esposos, empiezen a enfocarse en como ser el mejor esposo o la mejor esposa que puedan ser. Es sorprendente como su media naranja le va a recompensar. Lo que se necesita en nuestra sociedad es un cambio de paradigma. Hay que trabajar para cumplir con las necesidades de nuestros seres queridos.

Si yo, tú, el, ella, nosotros, vosotros, y ellos creamos un hábito de cumplir con las necesidades de nuestros seres queridos consistentemente; la conjugación citada se convertiría en realidad para los quienes lo aplican y después se pasará como un legado a otras generaciónes, de las cuáles los recipientes de nuestro amor podrían emfáticamente declarar, “Sí, somos felices!”

Dr. Roy A. Salgado, Jr.