The “Somos Felices” Project

Recuerdo, que mi tía-abuela compusó un poema para el aniversario de mis abuelitos. Habló de amor y alegria. Habló de momentos muy bonitos en Hondruas cuando mi bisabuelo se sentaba en la silla principal de su mesa de comedor. Describe una mesa llena en la cual se remiraba mi bisabuelo acompañado por su querida esposa, mi bisabuela y todos sus hijos. Mi abuelita técnicamente es la mayor de cinco hermanos; pero ella también fue creada con sus cinco primos-hermanos. Todos crecieron bajo el mismo techo con mis bisabuelos como los padres y patriarcas de su gran familia muy feliz; diez hermanos creciendo con mucho cariño y amor.

Habló de como mi bisabuelo senciallamente se sentaba en la mesa y observaba su obra más valiosa, su familia. Aparentemente mi bisabuelo muy frequentemente, remirandose en su familia decía, “¡¿Verdad, que somos felices?!” … a lo cual le contestaba mi bisabuela, “Si, somos felices.” La sencillez y la elegancia de esas palabras a la vez con la complejidad y el esfuerzo que toma para lograr semejante dicha ha dejado una huella imborrable en éste, su bisnieto.  Yo nunca me senté en esa mesa, sin embargo me nutro a diario de lo que ocurrió en esa mesa. Yo nunca oí esas palabras salir de su boca, sin embargo los cargo en mi corazón, mente, y espiritu todos los días. Yo nunca conocí a mi bisabuelo, sin embargo soy un recipiente, beneficiario, heredero, y administrador de ésta alegría y amor. Las palabras de mi bisabuelo fueron habladas hace casi un siglo atrás; en otro tiempo, en otra tierra, en otro idioma, en otra cultura. Nosotros sus descendientes ahora nos sentamos al rededor de nuestras mesas con nuestras familias y compartimos sus sentimientos. En nuestros intercambios personales, en nuestros tratos, y en el amor que mostramos unos a los otros categóricamente declaramos, “¡Sí, somos felices!” Nosotros como herederos de ésta declaración tenemos la responsabilidad de promover éste legado a nuestros hijos. Somos los administradores de ésta declaración. Que los hijos de nuestros hijos realizen ésta herencia y experimenten éste legado como nosotros lo hemos experimentado; que ellos también declaren, “¡Sí, somos felices!

Roy A. Salgado, Jr., Ph.D., LPC-S, LMFT-S, NCC